Pregunta a cualquier instructor de unidad qué especialidad de naturaleza se atasca más a mitad de camino, y la respuesta suele ser la misma: Insectos. No porque la teoría sea difícil —no lo es—. Es porque, en medio de los requisitos, hay uno que exige trabajo de campo de verdad: armar una colección de 20 especies, de al menos seis órdenes diferentes, con cada bichito etiquetado por orden y familia. Ahí es cuando la unidad descubre que capturar es la parte fácil.
Esta guía no repite la tarjeta de requisitos en crudo —eso lo encuentras en el manual—. Resuelve la parte que genera búsqueda: cómo capturar sin destruir el ejemplar, cómo secar para que no le salga moho, cómo clavar el alfiler en el lugar correcto y cómo escribir las dos etiquetas para que el evaluador no devuelva la caja. También muestra el camino de quien no quiere matar ningún insecto, porque existe y es oficial.
Requisitos verificados el 22/07/2026 en las fuentes de Estudios de la Naturaleza listadas al final. Donde la orientación varía entre materiales, el texto lo advierte.
¿Qué exige realmente la Especialidad de Insectos?
Antes de salir con el frasco de vidrio en la mano, entiende el diseño de la especialidad. Está en el área de Estudios de la Naturaleza y mezcla dos tipos de tarea: un puñado de preguntas de estudio y un proyecto de campo. Las preguntas —qué define a un insecto, cuáles son benéficos, cuáles son nocivos, dos historias bíblicas— se resuelven con investigación y una buena conversación en la unidad. El proyecto es lo que pide tiempo.
El requisito central manda preparar o fotografiar una colección con 20 especies de insectos que representen, como mínimo, seis órdenes diferentes. Dos reglas de corte aparecen ya aquí, y valen oro: no se aceptan polillas ni mariposas (el orden Lepidoptera queda fuera), y los ejemplares rotos o mal presentados tampoco cuentan. Guarda estas dos líneas: reprueban más colecciones que la falta de ejemplares.
Fíjate en la palabra que lo cambia todo: especies, no individuos. Veinte escarabajos diferentes no cierran la especialidad, porque el escarabajo es un solo orden (Coleoptera). Lo que la prueba mide es variedad: al menos seis grupos distintos de insectos, lo que obliga al conquistador a mirar el mundo más allá de lo obvio.
Además de la colección, los demás requisitos completan la formación: describir las características que definen a un insecto, citar cinco especies benéficas para el hombre, listar cinco especies nocivas y cómo combatirlas, y contar dos historias bíblicas en las que los insectos tengan un papel importante. Es un conjunto que enseña a observar, clasificar y valorar, no solo a coleccionar.
¿Qué es (y qué no es) un insecto?
Este requisito parece tonto hasta la hora de armar la colección —y ahí salva a la unidad de un error grosero—. La araña no es un insecto. El escorpión no es un insecto. El ciempiés y la escolopendra tampoco. Si uno de esos entra en tu caja, el requisito de los seis órdenes se descuadra, porque ninguno de ellos es siquiera un insecto.
La regla para reconocer a un insecto verdadero cabe en tres chequeos rápidos del cuerpo, que está dividido en cabeza, tórax y abdomen:
| Característica | El insecto tiene | Por qué esto descarta a los intrusos |
|---|---|---|
| Patas | 3 pares (6 patas) | La araña tiene 4 pares (8 patas): queda fuera |
| Antenas | 1 par | Las arañas no tienen antenas |
| Alas | 1 o 2 pares (o ninguno, como en la hormiga obrera) | Ningún arácnido tiene alas |
| Ojos | Compuestos, además de ojos simples | Estructura típica del grupo |
| Cuerpo | 3 regiones: cabeza, tórax, abdomen | La araña tiene 2 regiones |
Vale también dominar la metamorfosis, porque ayuda a encontrar ejemplares en el campo. Los insectos holometábolos pasan por cuatro fases bien diferentes —huevo, larva, pupa y adulto— como los escarabajos y las moscas. Los hemimetábolos tienen tres fases —huevo, ninfa y adulto—, y la ninfa ya parece una versión pequeña y sin alas del adulto, como en el saltamontes y la chinche. Saber esto evita descartar una ninfa creyendo que es otro bicho.
Un consejo de consejero: arma la lista de los seis órdenes que vas a buscar antes de coleccionar. Un camino realista en el patio brasileño es Coleoptera (escarabajos), Hymenoptera (hormigas, abejas, avispas), Orthoptera (saltamontes, grillos), Hemiptera (chinches, cigarras), Diptera (moscas, mosquitos) y Odonata (libélulas). Con esos seis mapeados, llegar a 20 especies se vuelve cuestión de paciencia.
¿Cómo capturar los insectos sin estropear el ejemplar?
Aquí empieza la parte práctica que genera más preguntas —y más colecciones reprobadas por ejemplar mal presentado—. Capturar mal es tirar horas a la basura: una pata de menos o un ala aplastada y el ejemplar no se acepta.
Las herramientas son simples y baratas:
- Red entomológica (jamo) para los que vuelan: libélulas, abejas, moscas grandes. Se puede improvisar con un palo de escoba y tul.
- Frascos y potes para los de suelo y follaje, que se atrapan con la mano o con pinza.
- Cámara letal: un frasco cerrado con un poco de algodón embebido en acetato de etilo (el quitaesmalte a base de acetona sirve como improvisación). El insecto se sacrifica rápido y sin debatirse, lo que preserva alas y patas. Manipúlalo con un adulto: es un producto volátil, úsalo al aire libre y lejos de niños pequeños.
Tres cuidados que separan la colección de diez de la que vuelve rechazada:
- No lo sujetes por el cuerpo blando. Los insectos grandes se agarran por las patas o por el tórax; apretar el abdomen aplasta todo.
- Anota en el momento dónde y cuándo atrapaste a cada uno. Esa información es requisito de etiqueta, y es imposible reconstruirla de memoria tres semanas después.
- No mezcles los blandos con los duros en el mismo frasco. Un escarabajo grande aplasta a una libélula en minutos de transporte.
Y lo más importante, un límite ético que la propia naturaleza agradece: colecciona solo lo que vas a usar. La especialidad pide 20 especies, no una masacre. Si ya tienes el escarabajo rinoceronte en la caja, no atrapes otros cinco iguales. Los insectos benéficos como abejas y mariquitas, colecciónalos con parquedad, o regístralos por foto, como muestra el próximo bloque.
Lee tambiénEspecialidad de Árboles: requisitos y herbario paso a paso¿Cómo secar y montar la colección con alfiler?
Capturaste. Ahora el ejemplar tiene que durar, y es aquí donde muchas colecciones hermosas se pudren en la semana anterior a la evaluación. Un insecto guardado con humedad cría moho y es atacado por hongos. La solución es secar.
El secado retira el exceso de humedad del cuerpo. Los materiales de entomología orientan a secar en estufa a temperatura baja, en el rango de 40 a 60 ºC, durante algunos días —nada de horno caliente, que cuece y oscurece el ejemplar—. Sin estufa, un lugar seco, ventilado y protegido del polvo y de las hormigas también funciona, solo que tarda más. Los insectos grandes y carnosos (saltamontes, escarabajos gordos) a veces requieren que se retire parte del contenido del abdomen para que no se pudra por dentro.
Montado el secado, viene el clavado. Usa alfiler entomológico: el común de costura se oxida y mancha la colección. Vienen en numeración que va del 000 (finísimo, para insectos diminutos) hasta el 7 (para los grandotes); los tamaños 1 a 4 cubren la mayoría. El detalle técnico que casi nadie sabe: el punto por donde atraviesa el alfiler cambia según el orden del insecto. La regla general evita perforar estructuras de identificación:
| Grupo | Dónde clavar el alfiler |
|---|---|
| Escarabajos (Coleoptera) | En el élitro (ala dura) derecho, al frente |
| Chinches (Hemiptera) | En el escutelo, en el medio de la espalda |
| Saltamontes (Orthoptera) | En el pronoto, a la derecha de la línea central |
| Moscas y abejas | En el tórax, ligeramente a la derecha del centro |
| Insectos demasiado pequeños | Pegados en la punta de un triángulo de papel, y ese sí se clava |
Todo va a una caja entomológica: una caja poco profunda con fondo de espuma (o poliestireno), tapa y, de preferencia, algo contra plagas de depósito. Los ejemplares quedan alineados, organizados por orden y por familia, todos a la misma altura del alfiler, lo que da el aspecto de colección seria que el evaluador espera. Naftalina o producto similar en el rincón ayuda a evitar que otros insectos se coman tu colección; sí, eso pasa.
¿Cómo hacer las dos etiquetas por orden y familia?
Este es el requisito más específico y el que más dudas genera, así que vamos con calma. Cada ejemplar lleva dos etiquetas, una debajo de la otra, clavadas en el mismo alfiler del insecto:
Etiqueta de arriba: la de colecta. Trae tres informaciones: el nombre de quien capturó, la fecha y el lugar de la captura. Es la etiqueta que prueba que la colección es tuya y hecha en el campo, no comprada hecha. Mantenla pequeña y legible; los materiales de entomología sugieren algo cercano a 6 cm x 2 cm, en letra menuda.
Etiqueta de abajo: la de identificación. Es donde entra el corazón de este requisito: el orden y la familia de aquel insecto. El orden es el grupo grande (Coleoptera, Diptera, Hymenoptera…); la familia es la subdivisión dentro de él (por ejemplo, dentro de Coleoptera, la familia Coccinellidae de las mariquitas). Llegar a la familia es lo que da trabajo, y lo que diferencia la colección pobre de la bien hecha.
¿Cómo acertar la familia sin ser entomólogo? Tres caminos honestos:
- Claves de identificación y guías de campo de insectos de Brasil, en libro o PDF de universidad.
- Aplicaciones de identificación por foto, que dan un buen punto de partida; verifica siempre el resultado, porque se equivocan.
- Un profesor de biología de la escuela o de la iglesia, que suele encantarle ayudar en un proyecto así.
Una orientación práctica que evita rehacer trabajo: etiqueta a medida que coleccionas, no todo de una vez al final. Anota lugar y fecha el mismo día; deja el orden y la familia para cuando tengas la guía en la mano. Y revisa la grafía de los nombres científicos: van en cursiva cuando se escriben, con el género en mayúscula. Esmerarse aquí es lo que hace que el evaluador tome la colección en serio.
¿Qué insectos benéficos y nocivos citar (y las historias bíblicas)?
Fuera de la caja de colección, dos requisitos cierran la especialidad y son excelentes para una reunión de unidad. El primero pide cinco insectos benéficos para el hombre. No faltan ejemplos reales y citables:
- Abeja: poliniza buena parte de las plantas que alimentan al mundo y produce miel.
- Mariquita: devora pulgones y se usa en el control biológico de plagas.
- Gusano de seda: la oruga que produce el hilo de seda.
- Avispas parasitoides: controlan plagas agrícolas poniendo huevos en ellas.
- Escarabajo pelotero: recicla estiércol y abona el suelo.
El segundo pide cinco insectos nocivos y cómo combatirlos. Aquí Brasil da ejemplos de sobra, y vale ligar el control a la salud pública:
- Mosquito Aedes aegypti: transmite dengue, zika y chikunguña; control eliminando el agua estancada, la orientación que el Ministerio de Salud repite cada verano.
- Vinchuca (barbeiro): transmite la enfermedad de Chagas; control sellando grietas y mejorando la vivienda.
- Termita: destruye madera y estructura; control con barreras y tratamiento especializado.
- Gorgojo: ataca granos almacenados; control con almacenamiento seco y sellado.
- Pulga y piojo: parásitos; control con higiene y productos adecuados.
El tercer requisito es el más bonito de preparar: dos historias bíblicas en las que los insectos tienen un papel importante. Algunos caminos seguros:
- Las plagas de Egipto (Éxodo), con langostas y mosquitos entre ellas.
- Sansón y el enjambre de abejas que hizo miel en el cadáver del león (Jueces 14).
- La hormiga como ejemplo de trabajo y previsión, elogiada en Proverbios 6.
- Juan el Bautista, que se alimentaba de langostas y miel silvestre en el desierto (Mateo 3).
Elige dos, lee el texto íntegro con la unidad y conversen sobre la lección; es exactamente el tipo de momento que la especialidad quiere provocar, ligando la observación de la naturaleza a la fe.
Sin coleccionar (y la versión avanzada): ¿cuáles son las salidas?
No todo conquistador quiere —o puede— armar una colección con insectos muertos. Puede ser restricción ética, puede ser falta de tiempo de campo, puede ser alergia. La buena noticia es que la salida es oficial, no un truco.
El propio requisito de la colección ofrece alternativas a la captura, manteniendo la exigencia de 20 especies y al menos 6 órdenes:
- Fotografiar las 20 especies. Excelente para insectos benéficos que no quieres sacrificar, como las abejas, y para los que vuelan demasiado rápido para coleccionar. Las mismas dos etiquetas de identificación se aplican a la foto: lugar/fecha/autor y orden/familia.
- Dibujar o pintar las 20 especies a color, en tamaño natural o mayor. Exige observación de cerca y se convierte en un cuaderno hermoso, y además entrena la vista para los detalles que identifican cada familia.
Una salvedad honesta: algunos clubes y evaluadores prefieren la colección física porque entrena la técnica de campo. Si tu instructor tiene esa preferencia, acuerda el formato antes de empezar; cambiar de estrategia a mitad de camino cuesta semanas.
Y si la unidad quiere ir más allá, existe la Especialidad de Insectos — Avanzado. Parte de la anterior y profundiza: los materiales indican añadir cerca de 50 insectos a la colección, representando al menos 10 órdenes diferentes, además de contenidos extra de biología. Es un salto grande; solo enfréntalo después de dominar la básica, y cuenta meses de colecta, no semanas.
Sea cual sea el camino, el registro oficial de la especialidad concluida entra en el SGC, el sistema de la División Sudamericana, y no en ninguna otra herramienta. Las herramientas de apoyo del club, incluido el Desbravai, ayudan a acompañar el progreso, pero la validación sigue estando en el SGC, siempre.