Caminar por el bosque, subir un cerro y llegar a un mirador son experiencias que quedan para siempre en la memoria de un conquistador. Pero toda buena aventura comienza antes del primer paso: con planificación. La mayoría de los sustos en los senderos no ocurre por un terreno difícil, sino por falta de preparación: gente que salió sin agua, sin avisar a nadie o sin revisar el pronóstico del tiempo. La buena noticia es que prepararse es sencillo. En esta guía aprenderás a planificar la ruta, armar la mochila correcta, caminar en grupo con seguridad, cuidar la naturaleza y saber exactamente qué hacer si alguien se pierde.
Planifica el sendero antes de ponerte las botas
El primer principio de cualquier manual de montañismo es el mismo: planifica con anticipación y prepárate. Antes de fijar la aventura, conoce el sendero que vas a recorrer. Busca el nombre del lugar, la extensión del recorrido (en kilómetros), cuánto tiempo suele tomar y el nivel de dificultad: leve, moderado o difícil. Elige siempre un sendero adecuado para la persona menos preparada del grupo, no para la más entusiasta. En grupos de conquistadores con niños y adolescentes, comienza por recorridos cortos y bien señalizados.
Revisa el pronóstico del tiempo con atención. El ICMBio es directo en este punto: no programes senderos ni escaladas si hay pronóstico de lluvia o tormenta. La lluvia deja las piedras resbaladizas, hace que los ríos suban rápido y puede convertir un camino tranquilo en una trampa. Verifica también la hora de la puesta del sol y planifica terminar la caminata con bastante luz de día todavía; nadie quiere que lo agarre la oscuridad en medio del bosque.
Por último, averigua si el sendero está dentro de un área protegida o parque. Muchos lugares exigen reserva previa, tienen horario de funcionamiento o piden un guía o conductor local acreditado. Seguir estas reglas no es burocracia: es lo que te mantiene seguro y protege la naturaleza.
"No programes senderos ni escaladas si hay pronóstico de lluvias o tormentas."ICMBio
Qué llevar en la mochila
No necesitas equipo de expedición para un sendero de un día, pero algunos artículos son innegociables. Comienza por el agua: lleva de 1 a 3 litros por persona, según el calor y la duración; la falta de agua es una de las causas más comunes de malestar en el sendero. Suma un refrigerio energético, como frutas, frutos secos o barritas de cereal, para reponer energía durante el camino.
Cuida bien los pies: usa botas o zapatillas propias para senderismo, con suela antideslizante y buen amortiguamiento, que ayudan a evitar torceduras y resbalones. Nada de calzado nuevo el día del estreno: úsalo antes en casa para no terminar con ampollas. Viste ropa ligera, de secado rápido, y lleva siempre una capa de lluvia o cortavientos, porque el clima en la naturaleza cambia rápido.
Completa la mochila con el botiquín de primeros auxilios (curitas, gasa, antiséptico, cinta adhesiva, analgésico y tus medicamentos de uso personal), linterna (de preferencia frontal), protector solar y gorra, repelente, silbato, un celular cargado y una bolsa para llevarte la basura de vuelta. Un consejo sobre el peso: la mochila llena debe pesar, como máximo, entre el 10% y el 15% de tu peso corporal.
Reglas de seguridad durante la caminata
La regla número uno es simple: nunca camines solo por el sendero. Caminar en grupo es más seguro y más divertido: si alguien se lastima o se siente mal, hay quien ayude y quien busque socorro. Mantén al grupo unido, con alguien experimentado adelante abriendo camino y otra persona cerrando la fila atrás, para que nadie se quede rezagado sin que lo noten.
Respeta el ritmo del más lento. El sendero no es una carrera: el objetivo es que todos lleguen bien, juntos. Haz pausas regulares para descansar, beber agua y comer un poco antes de sentir sed o hambre; cuando aprieta la sed, el cuerpo ya se está deshidratando. En días calurosos, redobla la hidratación y aprovecha la sombra en las paradas.
Quédate siempre en el sendero principal y no tomes atajos. Salirse del camino marcado es la forma más fácil de perderse y además daña la vegetación. Presta atención a la señalización (carteles, marcas en árboles y piedras) y, ante la duda sobre qué camino seguir, detente y reagrúpate; no adivines. Si el sendero tiene tramos expuestos o de escalada, avanza con calma y mantén siempre tres puntos de apoyo firmes (dos manos y un pie, o dos pies y una mano).
"El sendero no es una carrera: el ritmo del grupo es el ritmo de quien camina más despacio."Proverbio de los senderos
Cuida la naturaleza: no dejes rastro
Un buen conquistador deja la naturaleza como la encontró, o incluso mejor. Esta idea tiene nombre y método: los principios de No Dejar Rastro (en inglés, Leave No Trace), un conjunto de buenas prácticas de mínimo impacto adoptado por senderistas de todo el mundo, incluido el Movimiento Scout en Brasil.
La regla más conocida es también la más importante: lo que trajiste, llévatelo de vuelta. Esto vale para envolturas, restos de comida, colillas de cigarro e incluso cáscaras de fruta; sí, la cáscara de banana tarda meses en desaparecer y además atrae animales. Por eso la bolsa de basura es un artículo obligatorio en la mochila. No entierres ni quemes la basura en el sendero.
Completa cuidando el resto: camina siempre por el sendero ya existente para no causar erosión, deja las piedras, plantas y flores donde están ("llévate solo fotografías, deja solo huellas"), observa a los animales de lejos y nunca los alimentes; la comida humana cambia el comportamiento de la fauna. Y respeta a los demás visitantes: evita el ruido innecesario y sé cordial con quien se cruce en tu camino.
¿Y si alguien se pierde?
Aun con todo el cuidado, alguien puede separarse del grupo. La regla de oro del rescate es una sola y vale la pena memorizarla: deja de caminar de inmediato. Seguir caminando sin rumbo aleja a la persona del trayecto conocido y dificulta que los equipos de búsqueda la encuentren. Detente, respira profundo y mantén la calma.
Después de detenerte, evalúa lo que tienes: agua, comida, celular y abrigo. Intenta llamar a emergencias informando el nombre del sendero y tu ubicación aproximada. Usa el silbato en secuencias de tres toques (señal universal de socorro) y gritos cortos: el sonido llega más lejos y cansa menos que seguir caminando. Quédate en un lugar visible y, si es posible, más despejado.
Si el rescate puede demorar y se acerca la noche, prepárate mientras todavía haya luz de día: arma un refugio simple protegido de la lluvia y el viento, y da prioridad a mantenerte seco y abrigado. En la oscuridad todo se vuelve más difícil, por eso estas medidas deben tomarse temprano. Y recuerda: todo esto se vuelve mucho más fácil cuando, antes de salir, alguien fuera del grupo supo exactamente adónde ibas y a qué hora regresarías.