Cuando un brasileño escucha hablar de Desbravadores en un club mexicano, puede extrañarse con el nombre: allá se llama Club de Conquistadores. No se trata de otro movimiento, sino del mismo programa de jóvenes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, solo que con el nombre adaptado al español. Los registros más antiguos de México son escasos, pero la línea general es clara y está bien documentada: el club nació en Estados Unidos, fue oficializado mundialmente en 1950 y llegó a América Latina a través de la División Interamericana, que tiene a México como uno de sus territorios más fuertes hasta hoy.
Desbravadores, Conquistadores, Pathfinders: el mismo club
Lo primero que hay que aclarar para el lector brasileño es simple: Desbravadores y Conquistadores son el mismo movimiento. Lo que cambia es el idioma. En inglés, el programa se llama Pathfinder Club; en portugués, Clube de Desbravadores; y en español, como en México y en casi toda América Latina hispana, Club de Conquistadores.
Todos comparten los mismos pilares: formación cristiana de niños y adolescentes (por lo general de 10 a 15 años), vida al aire libre, especialidades, clases regulares, orden cerrado y servicio a la comunidad. Un desbravador brasileño y un conquistador mexicano usan pañuelo, marchan y estudian dentro de la misma estructura mundial de la Iglesia Adventista, solo con liderazgos y nombres regionales distintos.
"Pathfinder, Desbravador y Conquistador son tres nombres para un único movimiento mundial."Resumen de la historia del club
Dónde todo comenzó: 1946 y la oficialización en 1950
Para entender México, vale la pena retroceder hasta el origen mundial. El Club de Conquistadores tal como lo conocemos nació en California, Estados Unidos. En 1946, el pastor John Hancock ayudó a organizar un club en Riverside y creó el conocido emblema del triángulo de los Desbravadores.
La idea creció rápido por las asociaciones de California y, en 1950, la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día adoptó oficialmente el programa, convirtiéndolo en un movimiento mundial. A partir de ahí, el club comenzó a expandirse por todas las regiones adventistas del planeta, incluida América Latina.
De ese tronco común es de donde México recibe a sus Conquistadores: no como una invención local aislada, sino como parte de una red internacional que comparte manuales, clases e ideales.
La División Interamericana y el lugar de México
México no pertenece a la misma división administrativa que Brasil. Mientras que los clubes brasileños están en la División Sudamericana, los mexicanos forman parte de la División Interamericana (DIA), organizada en 1922, que reúne a México, América Central, el Caribe y el norte de América del Sur.
Fue dentro de esa estructura donde los Conquistadores se afianzaron en México. Hoy, el país es uno de los más robustos de la Iglesia Adventista en el mundo: está organizado en cinco Uniones Mexicanas, Central, del Norte, Interoceánica, de Chiapas y del Sureste, y cada una mantiene su ministerio juvenil con clubes de Conquistadores activos.
Vale una nota de honestidad: la fecha exacta del primer club de Conquistadores en suelo mexicano no está claramente documentada en las fuentes oficiales disponibles. Lo que se sabe con seguridad es que el movimiento se consolidó entre las décadas de 1950 y 1970, acompañando el crecimiento adventista en el país.
1983: México es sede del primer Camporí de Interamérica
Un hito bien documentado coloca a México en el centro de la historia de los Conquistadores de la región. En marzo de 1983, se realizó el primer Camporí de Conquistadores de la División Interamericana, celebrado en Oaxtepec, en el estado de Morelos, México, entre los días 24 y 29 de marzo.
El evento fue dirigido por el pastor Israel Leito, entonces director de jóvenes de la División Interamericana, nombre que más tarde se haría muy conocido como presidente de la propia división. Aquel primer campamento regional reunió clubes de varios países y ayudó a impulsar a los Conquistadores en toda Interamérica.
Décadas después, México volvió a ser sede de grandes encuentros del mismo tipo, mostrando que aquella primera fogata en Oaxtepec no fue un evento aislado, sino el inicio de una tradición.
"El primer Camporí de Conquistadores de la División Interamericana se realizó en Oaxtepec, México, en marzo de 1983."Registros de la División Interamericana
Una referencia mexicana: el Club Doulos, en Montemorelos
Entre las muchas historias de clubes mexicanos, una de las más conocidas es la del Club Doulos, vinculado a la Iglesia Universitaria de Montemorelos (sede de la reconocida Universidad de Montemorelos, en el estado de Nuevo León). Fundado en los años 1970 por el pastor Eliezer Meléndez, el club nació con el nombre León Azteca y después pasó a llamarse Doulos, palabra griega que significa "siervo".
El 26 de abril de 2011, durante un campamento de Conquistadores realizado en la Ciudad de México, el club rindió homenaje a su fundador, siendo descrito como uno de los mayores clubes de Conquistadores de Interamérica. Casos como el del Doulos ayudan a mostrar, a escala local, cómo el movimiento echó raíces profundas en el país.
Los Conquistadores en México hoy
Actualmente, México es un territorio adventista vibrante. Sus cinco Uniones Mexicanas suman cientos de miles de miembros, solo la Unión Mexicana Central supera casi los 100 mil miembros distribuidos por varios estados, y el trabajo con la juventud sigue siendo fuerte, con clubes de Conquistadores presentes en iglesias de todo el país.
Para el lector brasileño, queda el mensaje principal: al cruzar la frontera del idioma, encuentras hermanos desbravadores bajo otro nombre, viviendo los mismos ideales. El Club de Conquistadores mexicano y el Clube de Desbravadores brasileño son ramas del mismo movimiento mundial, una familia grande, repartida por decenas de divisiones y millones de jóvenes.