La ADRA — la agencia de desarrollo y asistencia de los adventistas del séptimo día — fue una de las primeras organizaciones humanitarias en movilizar ayuda en el Caribe después de que el huracán Melissa devastara la región a finales de octubre de 2025. Según la División Interamericana de la Iglesia Adventista, equipos de respuesta a emergencias comenzaron a actuar en Jamaica, Haití y la República Dominicana, donde comunidades enteras quedaron sin hogar, sin energía y sin acceso a alimentos ni agua potable.

Melissa tocó suelo en Jamaica el 28 de octubre de 2025 como un huracán de categoría 5, el más fuerte jamás registrado en golpear la isla. En Jamaica, ADRA planeó distribuir 1.000 kits de alimentos, atendiendo a cerca de 4.000 personas; en Haití y la República Dominicana, organizó ayuda en efectivo a familias para la compra de artículos de higiene y de limpieza del hogar. Información recabada en los canales oficiales de ADRA y de la División Interamericana.

El huracán más fuerte jamás registrado en golpear Jamaica

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Melissa avanzó por el Caribe entre el 27 y el 30 de octubre de 2025 y llegó a Jamaica el día 28 como un huracán de categoría 5, la más alta de la escala Saffir-Simpson. Fue el huracán más fuerte jamás registrado en tocar suelo jamaicano, con vientos sostenidos del orden de los 295 km/h en el momento de la llegada a la costa suroeste de la isla.

El paso derribó árboles y postes, provocó deslizamientos y dejó vastas áreas sin energía eléctrica. Después de Jamaica, la tormenta siguió por el Caribe y causó inundaciones y deslizamientos también en Haití y la República Dominicana, donde las comunidades ribereñas fueron las más afectadas. Cuba también estuvo en la ruta del sistema.

El panorama dejó a miles de familias sin lo básico — techo, comida, agua limpia y productos de higiene — en uno de los tramos más vulnerables de las Américas. Es en ese escenario donde entra la respuesta de las agencias humanitarias, entre ellas ADRA.

ADRA entre las primeras en llegar

De acuerdo con la División Interamericana, ADRA estuvo entre las primeras agencias humanitarias capaces de movilizarse y comenzar a aliviar el sufrimiento poco después del paso de Melissa. Los equipos de respuesta a emergencias de la agencia se concentraron en tres países afectados: Jamaica, la República Dominicana y Haití.

En Jamaica, la agencia envió un equipo de respuesta a emergencias para trabajar junto al equipo local de ADRA. La parroquia de Saint Elizabeth, en el suroeste de la isla, fue señalada por el liderazgo adventista como una de las áreas más afectadas, con la gran mayoría de las construcciones dañadas por la fuerza del huracán.

En el terreno, los equipos de respuesta a emergencias de ADRA coordinaron el trabajo junto con el equipo local jamaicano, sumando estructura internacional y conocimiento de la realidad de cada comunidad. Según la división, ADRA coordinó la respuesta antes, durante y después del huracán, con las oficinas de la agencia actuando de forma articulada a pesar de las dificultades de comunicación causadas por la falta de internet y de energía.

Jamaica: mil kits de alimentos para cerca de 4 mil personas

En Jamaica, el país más afectado por la fuerza de Melissa, ADRA planeó distribuir 1.000 kits de alimentos, con el objetivo de ofrecer asistencia alimentaria de emergencia a aproximadamente 4.000 personas. La distribución se sumó a la ayuda ya entregada en los primeros días tras la tormenta.

La entrega de alimentos fue la etapa más urgente de una operación que la agencia describió como de largo plazo. Además de los kits, el trabajo en la isla incluyó apoyo a comunidades que quedaron aisladas por carreteras bloqueadas y sin abastecimiento, una dificultad típica de huracanes de gran intensidad, en que el socorro tiene que vencer no solo la falta de recursos, sino también los obstáculos físicos dejados por la tormenta.

Para el lector Conquistador, conviene entender la escala: un kit de alimentos de ADRA suele calcularse para sostener a una familia durante un período determinado. Hablar de 1.000 kits y 4.000 personas es hablar de un esfuerzo logístico de reunir, transportar y distribuir suministros en una isla con infraestructura duramente afectada.

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Haití y la República Dominicana: ayuda en efectivo para higiene y limpieza

En Haití y la República Dominicana, la estrategia fue diferente. En lugar de solo distribuir artículos, ADRA organizó asistencia en efectivo a familias afectadas, para que ellas mismas compraran productos de higiene y de limpieza del hogar a medida que comenzaban la recuperación de sus casas.

La ayuda en efectivo es un enfoque cada vez más usado en las respuestas humanitarias porque da autonomía a las familias, mueve el comercio local que sobrevivió al desastre y permite que cada hogar priorice lo que más necesita. En la República Dominicana, el apoyo se concentró en familias afectadas por inundaciones en la zona de Santo Domingo; en Haití, en familias que también sintieron los efectos de las crecidas y los deslizamientos.

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Según la División Interamericana, entre suministros — kits de higiene, alimentos y kits de limpieza del hogar — y la ayuda financiera, la operación ya había alcanzado a cientos de familias en la región en los primeros días de la respuesta, con la expectativa de ampliar la atención conforme llegaran los recursos.

'Por el tiempo que sea necesario'

ADRA señaló que la respuesta no terminaría con la fase de emergencia. El director de ADRA Jamaica, Wenford Henry, afirmó, según la División Interamericana, que la agencia permanecería comprometida con quienes necesitan apoyo "por el tiempo que sea necesario", para garantizar a las personas un futuro sostenible y más prometedor.

Ese compromiso de largo plazo es característico del modo en que ADRA trabaja: el socorro inmediato — comida, agua, higiene — abre camino a etapas de recuperación, cuando entran las reparaciones, los medios de subsistencia y la reconstrucción. En desastres de la magnitud de Melissa, la diferencia entre una comunidad que se levanta y otra que queda atrás muchas veces está justamente en la continuidad de la ayuda después de que las cámaras se van.

La coordinación entre los niveles local, regional e internacional de la agencia fue señalada por la división como factor central para que la ayuda llegara a quienes más la necesitaban, en un territorio repartido por varias islas y países de lengua y realidad distintas.

Qué es ADRA y por qué esto le habla al Conquistador

ADRA (Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales) es el brazo humanitario mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, presente en más de un centenar de países. Es la misma organización detrás de campañas conocidas por los clubes, como la recaudación de recursos en fechas solidarias y acciones de apoyo a comunidades en situación de vulnerabilidad.

El Caribe forma parte de la División Interamericana, una de las regiones administrativas mundiales de la Iglesia Adventista, que reúne a México, América Central, el norte de América del Sur y las islas del Caribe — incluyendo Jamaica, Cuba, Haití y la República Dominicana. Es una división diferente de la División Sudamericana (DSA), a la que pertenece Brasil, pero movida por la misma red de solidaridad.

Para el Conquistador, historias como la respuesta a Melissa no son solo una noticia lejana: son la expresión práctica de valores que el movimiento cultiva — servir al prójimo, actuar ante la necesidad y asumir compromiso con la comunidad. Muchos clubes canalizan su ayuda en desastres precisamente a través de ADRA, y seguir el trabajo de la agencia es una forma de entender adónde puede llegar la solidaridad de cada campaña.

Para quien quiera apoyar respuestas como esta, el camino es siempre buscar los canales oficiales de ADRA y del liderazgo regional adventista, evitando recaudaciones no verificadas que suelen surgir en momentos de conmoción.