Más de 2.000 niños y jóvenes de diferentes regiones de España se reunieron del 25 al 28 de junio de 2026 en el campamento Raso de la Nava, en Covaleda (comarca de Pinares, provincia de Soria), para el Camporí Nacional de Exploradores 2026. El encuentro, el mayor del movimiento en el país, tuvo como lema Transformados y fue organizado por el Departamento de Jóvenes de la Unión Adventista Española.

Según la Juventud Adventista Española (JAE), el programa giró en torno a una inmersión en la vida del apóstol Pablo, con el objetivo de que los participantes no solo asistieran a un evento, sino que vivieran, en palabras de la organización, "una renovación real en la fe y en el propósito de vida". Los exploradores estuvieron acompañados por monitores y personal de apoyo.

Lo que ocurrió en Covaleda

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El Camporí Nacional de Exploradores 2026 ocupó durante cuatro días el campamento Raso de la Nava, en Covaleda, un municipio rodeado de pinares en la comarca de Pinares, al norte de la provincia de Soria. Según el diario El Mirón de Soria, el evento reunió a más de 2.000 niños y jóvenes venidos de diferentes puntos de España, además de los monitores y el equipo de apoyo responsable de la logística.

La elección del lugar no fue casual. El entorno natural de Covaleda, informó la JAE, volvió a convertirse en el escenario de referencia para el encuentro nacional, aprovechando el bosque como telón de fondo de las actividades al aire libre — sello distintivo de cualquier camporí.

Las fechas, del 25 al 28 de junio, fueron confirmadas tanto por la organización adventista como por la prensa local de Soria, que siguió los preparativos a lo largo del mes.

'Transformados': la vida de Pablo en el centro del programa

El lema elegido para la edición de 2026 fue Transformados. Según la Juventud Adventista Española, la propuesta fue conducir a los participantes por una inmersión en la vida del apóstol Pablo — el perseguidor que, tras un encuentro que cambió su rumbo, se convirtió en uno de los mayores nombres de la iglesia cristiana primitiva.

La idea, explicó la organización, era usar esa trayectoria de cambio radical como hilo conductor para hablar de transformación personal a los propios exploradores. Más que una serie de conferencias, la JAE describió la experiencia como inmersiva, buscando que cada niño y joven saliera del campamento con una "renovación real en la fe y en el propósito de vida".

Camporís temáticos como este son comunes en el movimiento: cada gran encuentro suele adoptar un lema y un personaje o pasaje bíblico que organiza las actividades, los cultos y las dinámicas de los días de campamento. Es un modelo que el lector brasileño reconoce de inmediato.

Qué es un camporí — y quiénes son los exploradores

Para quien sigue el movimiento en Brasil, vale una explicación de vocabulario. En España, el club que en Brasil se llama Conquistadores se conoce como Exploradores. Son el mismo ministerio de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, dirigido a niños y adolescentes, con uniforme, especialidades, clases progresivas y vida al aire libre — solo con un nombre diferente según el país.

Un camporí (o campori, en la grafía más usada en Brasil) es el gran campamento que reúne a varios clubes de una misma región, país o incluso división. Durante algunos días, los participantes montan tiendas, compiten en pruebas de habilidades, participan en cultos y conviven en comunidad. Es, para muchos conquistadores, el punto culminante del año.

En el caso español, el encuentro tiene alcance nacional: reúne a clubes de todo el país en un único campamento. Guardadas las proporciones de territorio y número de miembros, es el equivalente a los grandes camporís de campo y de unión que marcan el calendario de los Conquistadores brasileños.

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Dónde encaja España en el mapa de los Conquistadores

Mientras los Conquistadores de Brasil pertenecen a la División Sudamericana (DSA), los exploradores de España están organizados bajo la Unión Adventista Española, que integra la División Intereuropea — la región administrativa de la Iglesia Adventista que abarca buena parte de Europa occidental y central.

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Una división es la mayor instancia regional de la estructura mundial de la iglesia; por debajo de ella vienen las uniones, las asociaciones o misiones y, por último, las iglesias y clubes locales. El Ministerio de Conquistadores sigue esa misma lógica en todos los continentes, lo que hace que un camporí en Soria y un campori en el interior de Brasil compartan principios, votos y la ley del conquistador, aun con idiomas y culturas diferentes.

La presencia adventista en España es minoritaria en un país de mayoría católica, lo que da a encuentros como este un peso extra: reunir a más de 2.000 niños y jóvenes en un solo campamento es, para la comunidad local, un hito de movilización.

Seguridad coordinada con autoridades locales

Un campamento de esta envergadura exigió una planificación aparte con el poder público. El 3 de junio de 2026, según el portal Desde Soria, representantes de la Subdelegación del Gobierno, del Ayuntamiento de Covaleda, de la Guardia Civil, de la Junta de Castilla y León y de Protección Civil se reunieron con la organización adventista para coordinar el dispositivo de seguridad del evento.

De acuerdo con la prensa local, el camporí contó con un servicio de seguridad privada, además del propio equipo interno de organización — formado, informó el diario, por unas 40 personas. Una reunión técnica adicional entre la Guardia Civil y los organizadores estaba prevista para los días anteriores al campamento, con el fin de verificar accesos y puntos de control.

Hubo además un desafío de calendario. El inicio del camporí, el 25 de junio, coincidió con el Jueves de La Saca, uno de los actos centrales de las fiestas de San Juan de Soria, lo que obligó a revisar los desplazamientos de autobuses y el acceso a la carretera nacional para no sobrecargar la región el mismo día.

Lo que esto dice al conquistador brasileño

A primera vista, un campamento en España poco tendría que ver con el día a día de un club en Manaos, Recife o Porto Alegre. Pero la noticia es un buen recordatorio de que el movimiento es mundial. Los mismos elementos que definen un campori brasileño — tiendas, especialidades, cultos, pruebas de campo y un tema bíblico central — aparecen, con otro acento, al otro lado del Atlántico.

La vida del apóstol Pablo, elegida como tema en Covaleda, es la misma historia estudiada en unidades y clases por conquistadores brasileños. Y la idea detrás del lema Transformados — la de que el campamento sirve menos al trofeo y más al cambio de vida — hace eco del propósito que la División Sudamericana repite en cada gran evento.

Para quien sueña con participar algún día en un encuentro internacional, noticias como esta muestran que la red es real: en cualquier continente, hay un niño con el pañuelo al cuello aprendiendo a hacer un nudo, encender una fogata y servir al prójimo. El nombre cambia; el movimiento es el mismo.