A los 21 años, Ana Clara Castro, del Club Joasi, fue investida líder de conquistadores el 15 de febrero de 2025, durante la Convención de Clubes de la Asociación Minera Central (AMC), en Belo Horizonte (MG). Según Noticias Adventistas, agencia oficial de la Iglesia Adventista, es señalada como la primera líder de conquistadores con síndrome de Down de América del Sur.

La investidura de Ana Clara ocurrió en la mayor Convención de Clubes jamás realizada por el campo, que aquel sábado investió a 99 nuevos líderes. "Ser líder de Conquistadores siempre fue mi sueño. Siempre fui fuerte y valiente", afirmó ella, de acuerdo con la agencia.

Qué ocurrió en Belo Horizonte

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El sábado 15 de febrero de 2025, la Asociación Minera Central reunió a directivas y clubes de su región para la investidura de nuevos líderes. Fue en ese escenario donde Ana Clara Castro recibió la insignia de líder de conquistadores, junto a decenas de otros investidos.

De acuerdo con Noticias Adventistas, la ceremonia investió a 99 nuevos líderes en total, entre los tres niveles de liderazgo del movimiento. El campo describió el encuentro como la mayor convención de clubes de su historia y la mayor graduación de liderazgo jamás realizada en la región.

Entre los presentes estaban el pastor Eduardo Acencio, presidente de la AMC, y el pastor Wagton Alves, líder de Conquistadores del campo. El tema del evento, según la agencia, giró en torno a la inclusión y al compromiso con la misión.

Quién es Ana Clara Castro

Ana Clara Castro tiene 21 años y es miembro del Club Joasi, en Belo Horizonte. Según Noticias Adventistas, es señalada como la primera líder de conquistadores con síndrome de Down de América del Sur, un hito que la agencia oficial destacó en la cobertura de la convención.

La propia Ana Clara resumió el sentido de aquel día en una frase que el reportaje registró: "Ser líder de Conquistadores siempre fue mi sueño. Siempre fui fuerte y valiente". El logro, según la lectura de la directiva del club, es también una señal de que el movimiento puede ser un espacio para todos.

Para dar dimensión al contexto, Noticias Adventistas recordó que cerca de 300 mil brasileños viven con síndrome de Down, según datos citados a partir del IBGE. Historias como la de Ana Clara ayudan a mostrar que la participación plena en la vida de un club es posible cuando hay acogida y apoyo.

Qué significa ser líder de conquistadores

Conviene explicar qué hay detrás de la palabra "líder". Los Clubes de Conquistadores son un movimiento de la Iglesia Adventista dirigido a niños y niñas de 10 a 15 años, con actividades de naturaleza, especialidades, estudio bíblico y vida en equipo. Quienes conducen este trabajo son los líderes, y llegar a ese puesto exige una trayectoria propia.

Después de los 15 años, el conquistador puede iniciar las clases de liderazgo, una secuencia de formación que prepara para orientar unidades y asumir responsabilidades en el club. La conclusión de esa etapa se reconoce en una investidura, la ceremonia oficial en la que la persona recibe la insignia y pasa a integrar formalmente el cuerpo de líderes.

La Asociación Minera Central es uno de los campos administrativos de la Iglesia Adventista, la instancia regional que coordina los clubes de un área. En este caso, la AMC responde por parte del estado de Minas Gerais y está vinculada a la División Sudamericana (DSA), la sede que organiza la obra adventista, y de los Conquistadores, en ocho países de América del Sur. Por eso el hito alcanzado por Ana Clara se lee a escala continental.

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"Un club más inclusivo": club y familia

Para la directiva del Club Joasi, el camino de Ana Clara cambió a la propia comunidad. El director Guilherme Gama la definió como una "inspiración para todos nosotros" y afirmó, según Noticias Adventistas, que su dedicación hizo del club un espacio más inclusivo.

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La familia tuvo un papel decisivo en ese recorrido. La madre de Ana Clara, Eliane Castro, resaltó a la agencia que el apoyo de la familia y de la comunidad marcó toda la diferencia en los logros de su hija, un recordatorio de que la inclusión se construye en red, entre el hogar, la iglesia y el club.

Desde el lado del campo, el pastor Wagton Alves, líder de Conquistadores de la AMC, resaltó la dimensión de la graduación. "Cada líder formado aquí hoy no solo concluye un curso, sino que asume una misión de inspirar y guiar a las próximas generaciones", dijo, conforme registró el reportaje oficial.

La mayor convención de líderes del campo

La investidura de Ana Clara no fue un evento aislado. Formó parte de una ceremonia que, según Noticias Adventistas, marcó la mayor graduación de liderazgo jamás realizada por la Asociación Minera Central, con 99 nuevos líderes reconocidos de una sola vez.

Ese total se distribuye por los tres escalones del liderazgo en los Conquistadores: fueron 77 Líderes, 18 Líderes Máster y 4 Líderes Máster Avanzado, de acuerdo con la agencia. Cada nivel representa una etapa más de formación y de responsabilidad dentro del movimiento.

Números como estos ayudan a entender la fuerza del voluntariado detrás de los clubes: la mayor parte del liderazgo que sostiene las actividades semanales está formada por jóvenes y adultos que pasaron por esa misma senda de clases y ceremonias.

Por qué esta historia importa

El alcance de la noticia va más allá de un nombre. Al señalar a Ana Clara como la primera líder de conquistadores con síndrome de Down de América del Sur, Noticias Adventistas puso en evidencia un debate que los clubes vienen enfrentando en la práctica: cómo abrir un espacio real para las personas con discapacidad, no solo como participantes, sino como líderes.

La respuesta que emerge del caso del Club Joasi combina tres ingredientes que aparecen repetidamente en la cobertura oficial: el deseo de la propia Ana Clara, la estructura de formación del movimiento y una red de apoyo —familia, iglesia y directiva— dispuesta a caminar junto a ella. Ninguno de los tres, por sí solo, habría bastado.

Para las familias y los clubes que siguen este tipo de historias, el mensaje es concreto: la senda de liderazgo de los Conquistadores tiene reglas claras, pero no tiene por qué ser un camino cerrado. Con acogida y persistencia, el sueño que describió Ana Clara puede ser también el de muchos otros.