Sábado por la tarde, reunión del club. Alguien de la unidad no para de conversar durante la instrucción, y el consejero respira hondo. ¿Qué puede hacer? ¿Gritar? ¿Mandarlo a pagar diez flexiones? Nada de eso — y quien lo prohíbe es el propio manual oficial, junto con la ley brasileña. En el Club de Conquistadores, la disciplina no es miedo: es orientación. Aquí vas a ver qué puede hacer el líder, qué nunca puede hacerte y cómo las mejores unidades transforman las reglas en acuerdos que todos quieren cumplir.
¿Qué es la disciplina positiva en el Club de Conquistadores?
Si acabas de llegar: el Club de Conquistadores es el programa de la Iglesia Adventista para niñas y niños de 10 a 15 años, con campamentos, especialidades y mucha vida en grupo. Y donde hay grupo, hay reglas. La disciplina positiva es la forma oficial de manejar esas reglas: corregir orientando, sin gritos, sin castigos físicos y sin exponer a nadie.
El Manual Administrativo del Club de Conquistadores — el libro oficial de reglas, editado por la División Sudamericana (DSA), con edición vigente de 2020 — define la indisciplina como la transgresión de dos tipos de regla: las morales, construidas socialmente (no insultar, no golpear), y las convencionales, definidas por el propio grupo (ser puntual, entregar el informe en la fecha acordada). Es como en un videojuego: existen las reglas del servidor, que valen para todos, y las reglas del gremio, que el equipo acordó entre sí.
El Manual todavía hace una advertencia que lo cambia todo: la indisciplina puede ser la forma en que el joven encontró para comunicar que algo no anda bien — un problema emocional, familiar o de adaptación. Por eso, antes de castigar, el líder debe observar las causas que el propio Manual señala: falta de autoridad, metodología inadecuada o reglas impuestas sin conversación.
¿Qué es lo que un líder nunca puede hacerte?
Vamos directo al punto, porque esta parte te protege a ti. El Manual Administrativo afirma, con todas las letras: “Está prohibida cualquier forma de castigo corporal”. Golpear, pellizcar, tirar de la oreja — nada de eso existe en el club. Y más: ningún joven puede ser disciplinado sin que otro adulto, al tanto de la situación, esté presente con contacto visual. Esta doble regla protege al conquistador de abusos y protege al líder de falsas acusaciones.
El mismo capítulo enumera otras protecciones: los líderes deben evitar quedarse a solas con un joven, los conquistadores deben estar supervisados en todo momento y ningún joven puede ser entregado a un adulto que no sea su padre, madre o tutor legal sin permiso expreso y por escrito. Piensa en el segundo adulto como el VAR del fútbol: una segunda mirada que garantiza que la decisión fue justa.
Si algo de esta lista te ocurre a ti o a un compañero, no lo guardes en secreto. Cuéntaselo a tus padres o responsables y a la dirección del club — el Manual determina que cualquier comportamiento que parezca abusivo sea reportado al pastor o al administrador de la iglesia.
| El líder puede | El líder nunca puede |
|---|---|
| Corregir con calma, en el momento adecuado y sin público | Golpear, pellizcar o aplicar cualquier castigo físico |
| Aplicar una advertencia o suspensión prevista en el reglamento interno | Mandar “pagar” flexiones, saltos de tijera o abdominales como castigo |
| Hablar contigo con otro adulto al tanto cerca | Quedarse completamente a solas con un conquistador |
| Llamar a la familia para ayudar en la corrección | Gritar, insultar o poner apodos que humillan |
| Revisar los acuerdos con la unidad | Exponer tu error frente a todo el club para avergonzarte |
Resumen basado en el Manual Administrativo (DSA, 2020, p. 45-61) y en el ECA (art. 18-A y art. 232).
¿Qué dice la ley brasileña?
El club sigue el manual, y el manual sigue la ley. En Brasil, el ECA — Estatuto del Niño y del Adolescente, la Ley 8.069 de 1990 — es quien pone las reglas. El art. 232 convierte en delito someter a un niño o adolescente bajo su autoridad, guarda o vigilancia a vejación o constreñimiento, con pena de detención de 6 meses a 2 años. En la práctica del club, los materiales de orientación de liderazgo citan ejemplos concretos: apodos peyorativos, ridiculizar a quien se equivocó en una actividad y mandar “pagar” ejercicios como castigo.
El 26 de junio de 2014, la Ley Menino Bernardo (Ley 13.010) agregó el art. 18-A al ECA: todo niño y adolescente tiene el derecho de ser educado sin castigo físico y sin trato cruel o degradante. La regla vale para cualquier persona encargada de cuidar, educar o proteger — lo que incluye a directores, consejeros e instructores del club.
¿Cómo funciona el código disciplinario oficial?
Cada club elabora su propio Reglamento Interno — el código disciplinario local. El Manual orienta que se revise con los padres, quienes deben tener acceso al documento en el momento de la inscripción, y que el conquistador y los responsables firmen un acuerdo de compromiso. Regla de oro: cualquier sanción prevista debe estar de acuerdo con el ECA, con las orientaciones bíblicas y con los principios del propio club.
Cuando se incumple una regla, la corrección sube escalón por escalón, como las tarjetas en el fútbol: primero la conversación y la participación de la familia, después la advertencia, la suspensión temporal y, solo en último caso, el alejamiento — con la orientación oficial de sugerir el traslado a otro club, evitando menospreciar al adolescente. Nadie pasa del error directo a la tarjeta roja.
¿Quieres consultar la fuente de todo esto? El Manual Administrativo se puede descargar gratis — mira dónde encontrar este y los demás manuales oficiales del club.
Las reglas deben ser pocas y bien meditadas, y una vez establecidas, deben cumplirse.Ellen White, Educación, p. 290 — consejo citado en el Manual Administrativo
¿Cómo armar el cuadro de acuerdos de la unidad?
La unidad — el grupo pequeño en el que se divide el club, explicado en detalle en nuestra guía del sistema de unidades — es donde la disciplina positiva se vuelve práctica. El Manual orienta la elaboración de “acuerdos” al inicio de cada año o semestre, con la participación de todo el grupo, y su revisión al inicio de cada reunión (y siempre que una regla esté a punto de incumplirse).
¿Por qué funciona? El propio Manual lo explica: cuando los jóvenes participan en la elaboración de las reglas, se identifican con ellas — y cumplirlas se vuelve mucho más fácil. Es la diferencia entre una regla que cae del cielo y aquella que tu equipo acordó antes de que comenzara el partido.
¿Y si no es indisciplina?
El Manual dedica una sección completa (2.6) a dificultades de comportamiento que pueden confundirse con indisciplina: el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), la depresión en la infancia y la adolescencia, y el bullying. Etiquetar todo como desorden, además de injusto, esconde el problema real — y el Manual recomienda incluso invitar a profesionales especializados para dar charlas a líderes y familias.
Sobre el bullying, la definición oficial es clara: comportamiento agresivo, intencional y repetitivo contra un compañero, sin motivación evidente. El Manual enumera siete formas — físico, verbal, moral, sexual, psicológico, material y virtual (por internet y por celular) — y advierte que esto no es una “broma de mal gusto”: es violencia que hay que combatir.
¿Y si quien practica el bullying es un conquistador? La orientación oficial sigue la línea de la disciplina positiva: contacto inmediato con la familia, calma en la conversación, evitar castigos demasiado severos (que generan rabia y resentimiento), incentivar el pedido de disculpas e involucrar al joven en los proyectos solidarios del club.
¿Cómo corrige el consejero sin gritar?
El consejero — el adulto que acompaña de cerca a la unidad, un rol que detallamos en la guía de consejeros de unidad — es quien más lidia con la disciplina en el día a día. La receta del Manual empieza por la prevención: actividades pertinentes y bien planificadas, objetivos claros y conocidos, un ambiente alegre y cooperativo. Un programa completo e interesante deja poco espacio para el desorden.
A la hora de corregir, las orientaciones oficiales son prácticas: actuar en el momento correcto, manteniendo siempre la calma; equilibrar la reacción de manera justa; demostrar firmeza con la voz, la postura corporal y la mirada — la autoridad no es volumen. El Manual también pide que el líder ore por cada conquistador, incentive y respete la autonomía de cada uno y vea al joven como alguien creado a imagen de Dios, digno de respeto y amor.
Y recuerda la regla de oro en la práctica: una conversación disciplinaria seria solo con un segundo adulto al tanto y con contacto visual. Si eres consejero, llama a alguien de la directiva antes de corregir — eso protege al conquistador y te protege a ti.