Cerca de 14 mil personas se reunieron en Lima, Perú, entre los días 5 y 9 de febrero de 2025, para el IV Camporí Amados, Generación de Cristo, organizado por la Unión Peruana del Sur (UPS). El encuentro congregó a 365 Clubes de Conquistadores venidos de diferentes regiones del país y es considerado, según Noticias Adventistas, el mayor campamento de conquistadores de habla hispana.
El punto culminante espiritual del evento fue un megabautismo realizado durante la programación del sábado, cuando 469 personas fueron bautizadas. A lo largo de los cinco días, la propuesta anunciada por la organización fue formar conquistadores conscientes del amor de Dios y dispuestos a compartir el mensaje de Cristo con más gente.
Qué fue el Camporí Amados
Un camporí es el mayor encuentro del calendario de los Conquistadores: un campamento que reúne a varios clubes al mismo tiempo, generalmente por algunos días, con programación espiritual, actividades al aire libre, competencias y ceremonias. En Perú, la edición de 2025 llevó ese formato a la escala de miles de carpas montadas en Lima.
De acuerdo con Noticias Adventistas, el portal oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en América del Sur, el IV Camporí Amados, Generación de Cristo reunió a cerca de 14 mil participantes de diferentes regiones del país. En total, fueron 365 Clubes de Conquistadores acampados en el mismo lugar entre el 5 y el 9 de febrero.
El tema del encuentro, Amados, Generación de Cristo, dio el tono de la programación, orientada, según la organización, a recordar a cada participante el amor de Dios y a incentivar a las nuevas generaciones a vivir con propósito y a testimoniar su fe.
Quién organizó y dónde ocurrió
El camporí fue realizado por la Unión Peruana del Sur (UPS), una de las administraciones regionales de la Iglesia Adventista responsable por la región sur del Perú. Una unión reúne a varias asociaciones y misiones locales y coordina grandes eventos como este, que difícilmente un solo club conseguiría organizar por sí mismo.
La programación contó con la presencia del pastor Udolcy Zukowski, líder del Ministerio de Conquistadores de la División Sudamericana — instancia que reúne a los países de América del Sur y coordina el trabajo de los clubes en todo el territorio. La División Sudamericana es la misma estructura que organiza el programa de los conquistadores en Brasil, lo que ayuda a explicar por qué un evento en Perú interesa directamente al conquistador brasileño: las dos realidades comparten el mismo liderazgo continental y buena parte del mismo calendario y de las mismas clases.
La elección de Lima, capital y mayor ciudad del Perú, también facilitó la logística de recibir clubes venidos de regiones distantes unas de otras, en un país marcado por grandes distancias entre la costa, la sierra y la Amazonía.
Reunir 365 clubes en un solo lugar exige meses de preparación: transporte, alimentación, seguridad, agua, baños y una programación que consiga hablar al mismo tiempo con niños de diez años y con adolescentes a punto de asumir funciones de liderazgo. Es ese esfuerzo de bastidores el que sostiene los números divulgados por la organización.
Lee tambiénMás de 2.000 exploradores se reúnen en Covaleda en el Camporí Nacional de EspañaEl megabautismo de 469 personas
El momento más destacado por la organización fue el megabautismo realizado el sábado, día de culto para la Iglesia Adventista. En total, 469 personas fueron bautizadas durante el camporí, según Noticias Adventistas.
El bautismo es, para los adventistas, una decisión pública de fe, hecha por inmersión y por elección personal. En eventos de gran magnitud como los camporís, es común que jóvenes que venían estudiando la Biblia a lo largo del año tomen esa decisión ante toda la comunidad reunida — lo que transforma la ceremonia en uno de los puntos de mayor emoción del encuentro.
La preparación para ese momento comenzó mucho antes de que se montaran las carpas. Aún en enero, la UPS promovió el curso bíblico Amados, de 28 maneras, que presenta las 28 creencias fundamentales de la Iglesia Adventista en formato de historieta ilustrada. Según Noticias Adventistas, más de 13 mil niños y adolescentes se inscribieron en el curso, ofrecido en las modalidades presencial y virtual como parte del camino rumbo al camporí.
Un espacio pensado para niños con autismo
Entre las novedades del encuentro, la organización destacó la creación del Espacio de la Calma, presentado como el primer ambiente del tipo montado en un evento de gran magnitud en el Perú para atender a niños con autismo y otras condiciones especiales.
El espacio fue implementado en alianza entre la Iglesia Adventista, la Unión Peruana del Sur y la Red Adventista de Apoyo a la Familia Autista (RAAFA), con voluntarios capacitados — entre ellos psicólogos, profesores, terapeutas ocupacionales, psicopedagogos, nutricionistas, fisioterapeutas y médicos, según Noticias Adventistas.
Lia Teresa Meléndez, integrante de la RAAFA, describió el punto de atención como un lugar preparado "para la atención de niños con condiciones especiales, en un ambiente debidamente implementado", conforme informó Noticias Adventistas. La iniciativa da una señal concreta de acogida a familias que no siempre encuentran estructura para participar en eventos con miles de personas.
Por qué esto importa para el conquistador brasileño
Al ser señalado como el mayor campamento de conquistadores de habla hispana, el Camporí Amados da la dimensión del tamaño que el movimiento alcanzó en América del Sur — y el Perú es apenas una parte de ese conjunto. En Brasil, los grandes camporís nacionales también reúnen a decenas de miles de participantes, lo que muestra que el fenómeno de Lima no es un caso aislado, sino parte de un mismo continente de clubes en crecimiento.
Como Brasil y Perú están bajo la misma División Sudamericana, muchas de las referencias vistas en el camporí peruano son familiares para el conquistador brasileño: el mismo liderazgo continental, la lógica de las clases por edad, las competencias de marcha y orden unido, los seminarios y la valoración del bautismo como decisión personal. Cambia el idioma de la programación y el nombre local — en Brasil se los llama desbravadores en vez de conquistadores —, pero el espíritu es el mismo.
Para quien participa en un club en Brasil, seguir eventos como este ayuda a entender que la tarjeta de clase, la carpa y el pañuelo forman parte de un movimiento que atraviesa fronteras y reúne, en un mismo fin de semana, a miles de jóvenes en torno a la misma propuesta.