Todo Club de Conquistadores lleva el servicio a la comunidad en su ADN. El problema suele ser práctico: dónde servir, con quién contar y cómo no repetir siempre la misma canasta básica de fin de año. La respuesta muchas veces ya está al lado, en tu propia iglesia, con un nombre corto: ASA.

ASA quiere decir Acción Solidaria Adventista, la red que organiza el trabajo social realizado por las iglesias adventistas en Brasil. Es a través de ella que campañas de alimentos, recolección de ropa, ferias de salud y cursos de capacitación ocurren de forma coordinada, con el apoyo de la iglesia local. Cuando el Club se conecta a esa estructura, gana proyectos listos, socios experimentados y un lugar seguro donde invertir las horas de servicio de la clase.

Esta guía explica qué es la ASA, cómo se diferencia de ADRA y de Impacto Esperanza, y presenta un paso a paso para que tu Club entre en esa corriente del bien todavía este semestre.

Qué es, en definitiva, la ASA

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ASA es la sigla de Acción Solidaria Adventista. Se trata del conjunto de iniciativas de asistencia social que la iglesia local realiza de forma organizada, a través de su liderazgo y de sus miembros, en favor de la comunidad que la rodea. En resumen, es la manera adventista de poner la fe en acción práctica en el barrio.

La idea de servir a los necesitados es bastante antigua en la iglesia. Se remonta a la Sociedad Dorcas, un grupo de voluntarias creado todavía en el siglo 19 para ayudar a pobres y enfermos, inspirado en la Dorcas del libro de Hechos, que cosía ropa para las viudas. Con el tiempo, ese trabajo creció, ganó nuevos formatos y, en 2010, pasó a reunirse en Brasil bajo el nombre de ASA.

Hoy la ASA funciona en red. Cada iglesia tiene sus voluntarios, cada Asociación o Misión (las regiones administrativas de la iglesia) tiene un departamento que coordina las acciones, y existe una orientación nacional que define campañas y fechas. Para tu Club, eso significa que no necesitas inventar todo desde cero: ya hay una estructura lista para recibir manos dispuestas a ayudar.

ASA, ADRA e Impacto Esperanza: quién hace qué

Es común confundir las tres cosas, así que vale la pena separarlas con calma. Las tres nacen de la misma voluntad de servir, pero actúan en frentes diferentes, y entenderlo ayuda al Club a elegir dónde encajar cada proyecto.

La ASA es la acción social del día a día, local y nacional: recaudación de alimentos, distribución de ropa, ferias de salud, cursos de generación de ingresos y apoyo a familias del propio barrio. La ADRA (Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales) es la agencia humanitaria internacional de la iglesia, presente en más de cien países, enfocada en la respuesta a desastres, inundaciones, sequías y grandes proyectos de desarrollo. Por su parte, Impacto Esperanza es el proyecto anual de distribución gratuita de un libro, orientado a la misión y a la lectura, con un propósito diferente al de la asistencia material.

Una tabla rápida ayuda a fijar las ideas:

FrenteFoco principalDónde entra el Club
ASAAcción social local y nacionalCampañas, cursos, jornadas en el barrio
ADRADesastres y desarrolloRecaudación y apoyo en emergencias
Impacto EsperanzaDistribución de literaturaEntrega de libros de puerta en puerta

En el día a día, un Club activo suele tocar las tres a lo largo del año. Para empezar, sin embargo, la ASA es la puerta más natural, porque las acciones son continuas y encajan bien en el calendario de reuniones. Si tu interés es la respuesta a desastres, vale la pena conocer también el material específico sobre la ADRA y el Club.

Lo que la ASA hace en la práctica

El rostro de la ASA cambia de ciudad a ciudad, porque cada iglesia lee la necesidad de su entorno. Aun así, algunos formatos se repiten por todo el país y dan una buena idea de lo que tu Club va a encontrar.

El buque insignia son las campañas de recaudación de alimentos, muchas veces llamadas campaña del kilo, en las que cada participante trae un kilo de alimento no perecedero. Junto a ellas aparecen la recolección de abrigos en invierno, la distribución de ropa y las jornadas de fin de año, como la Jornada de Navidad, que arma canastas y regalos para familias en situación difícil.

La ASA también invierte en algo que cambia vidas de forma más duradera: la capacitación. En varias ciudades, los voluntarios ofrecen cursos de generación de ingresos, enseñando artesanía, cocina, aperitivos, electricidad residencial o agricultura familiar a quienes tienen dificultad para entrar en el mercado laboral. Suma a eso las ferias de salud, con medición de presión y orientaciones sencillas, y, en algunas iglesias, iniciativas de reciclaje y puntos de recolección de reciclables organizados por la comunidad.

Para el Conquistador, cada uno de esos frentes se convierte en una misión concreta: separar y pesar alimentos, armar bolsas, ayudar en la organización de una feria, atender la recepción de un curso. Tareas sencillas, con un resultado que se puede ver al instante.

Lee tambiénADRA y el club: cómo participar

Por qué el Club combina tan bien con la ASA

El servicio forma parte de la promesa y de la ley que cada miembro del Club repite de memoria. La ASA ofrece justamente el terreno donde esa promesa deja de ser palabra y se vuelve acción, con la ventaja de tener ya estructura, materiales y adultos experimentados cerca.

Buena parte de las tarjetas de clase pide horas de servicio a la comunidad y proyectos de ayuda al prójimo. En lugar de improvisar, el Consejero puede encajar esas exigencias dentro de un proyecto real de la ASA, garantizando que la clase cumpla el requisito sirviendo a gente de verdad. Las especialidades ligadas al servir también ganan contexto: cuando el Conquistador ayuda a organizar una campaña, practica planificación, trabajo en equipo y responsabilidad.

Hay una ganancia que ningún requisito mide. El adolescente que pasa una tarde separando donaciones o visitando a una familia necesitada vuelve diferente. Entiende, en carne propia, que hay gente que duerme con hambre a pocas cuadras de su casa, y aprende la gratitud que solo nace de quien sirve. Para profundizar en esa dimensión, vale la pena mirar la guía de servicio comunitario del Club.

Del lado de la iglesia, la llegada de los Conquistadores suele ser una inyección de energía. Un equipo de voluntarios que a veces está cansado gana, de repente, veinte adolescentes uniformados, animados y llenos de disposición para cargar, organizar y sonreír.

Paso a paso: cómo conectar el Club con la ASA local

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Poner al Club dentro de la ASA es más simple de lo que parece, y no exige ningún trámite formal. El camino es hablar con las personas correctas y alinear el calendario. Mira la secuencia que funciona en la mayoría de las iglesias.

Primero, habla con la Directiva del Club y con el pastor o el liderazgo de tu iglesia. Pregunta quién responde por la ASA allí. Casi toda iglesia adventista tiene un coordinador o un equipo de acción solidaria; si la tuya no lo tiene activo, la Asociación regional indica la iglesia o el proyecto más cercano.

Segundo, agenda una reunión entre la Directiva y la coordinación de ASA. Lleva el calendario del Club y pregunta qué campañas y proyectos están previstos para el semestre. El objetivo es encontrar al menos una acción en la que todo el grupo pueda entrar y, si es posible, un proyecto continuo para que el Club lo adopte como suyo.

Tercero, define el papel del Club en cada acción: recaudar, separar, armar, entregar, difundir. Acuerda fechas, transporte y la presencia de los Consejeros. Cuarto, comunica a los padres con antelación, explicando la actividad, el horario y la supervisión, y pide la autorización por escrito para toda salida, como manda el sentido común y la seguridad del menor. Con esos cuatro pasos, el Club ya está dentro de la red.

Registrar voluntarios y anotar las horas de servicio

La organización es lo que transforma la buena voluntad en un impacto que se repite. Dos cosas merecen cuidado: el registro de los voluntarios y la anotación de las horas de servicio de la clase.

En el registro, la coordinación de ASA de la iglesia suele mantener una lista de los voluntarios involucrados en cada proyecto. Pide que incluyan a los miembros del Club que van a participar, siempre con el consentimiento de los padres para los menores de edad. Guarda solo lo necesario, nombre y contacto del responsable, y evita difundir datos personales de los adolescentes. Un voluntario registrado recibe avisos de las próximas acciones y pasa a formar parte del equipo de hecho.

Para las horas de servicio, arma una planilla o un cuaderno sencillo del Club con fecha, actividad, nombre del Conquistador y cantidad de horas. Pide al Consejero que lo complete al final de cada acción y que recoja la firma del coordinador de la ASA como comprobante. Ese registro sirve para las tarjetas de clase, para los informes del Club y, sobre todo, para que el propio Conquistador vea cuánto ya ha contribuido a lo largo del año.

Un consejo que evita dolores de cabeza: fotografía las actividades (con autorización de imagen de los responsables) y archívalas junto a la planilla. Además de documentar el servicio, esas imágenes cuentan la historia del Club e inspiran a nuevas familias a participar.

El corazón del servicio: lo que dice la Biblia

Detrás de cada kilo de arroz y cada abrigo donado existe una convicción antigua, y ella da sentido a todo. La Biblia liga el cuidado del pobre a la propia fe, y es de esa raíz que bebe la ASA.

Jesús fue directo al grano en Mateo 25. Describe el juicio final y dice: "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis", para concluir: "en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:35,40, RVR). Servir al necesitado, por lo tanto, es servir al propio Cristo. Pocas ideas transforman tanto la manera en que un adolescente encara al prójimo.

El profeta Isaías promete una recompensa curiosa a quien se dedica al otro: "si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía" (Isaías 58:10, RVR). Quien sirve descubre luz para su propia vida. Y el apóstol Santiago resume lo que Dios valora de verdad: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones" (Santiago 1:27, RVR).

Esos tres textos son un buen devocional para abrir una reunión antes de un proyecto de la ASA. Léelos, coméntalos en pocos minutos y ora con el grupo. Así el servicio deja de ser solo una tarea y se convierte en adoración en movimiento.