Hay niñas en el país que faltan a clase cuando están menstruando, simplemente porque no tienen una toalla higiénica en casa. Eso se llama pobreza menstrual, y afecta a millones de familias que no logran comprar artículos básicos de higiene cada mes.
Tu Club puede ser parte de la respuesta. Una campaña de higiene y dignidad menstrual recolecta jabón, cepillo y pasta de dientes, toallas higiénicas y otros productos, organiza todo en kits y lo entrega a quien lo necesita: familias en situación de vulnerabilidad, albergues y escuelas de la comunidad.
Esta guía muestra cómo planificar la campaña con cuidado y respeto, cómo involucrar a Unidades femeninas y masculinas, cómo buscar aliados como ADRA y la Asistencia Social, y cómo registrar las horas de servicio del grupo.
Qué es la pobreza menstrual, sin rodeos
Menstruar es normal y le ocurre a toda niña en algún momento de la adolescencia. La dificultad aparece cuando falta dinero para los productos que exige. Toallas higiénicas, jabón, papel higiénico, agua limpia y un baño con privacidad. Cuando eso falta, aparece la llamada pobreza menstrual.
Las consecuencias son concretas. Según el informe de UNICEF y UNFPA publicado en 2021, cerca de 1 de cada 4 estudiantes ya dejó de ir a la escuela por no poder comprar toallas higiénicas. El mismo estudio señaló que más de 4 millones de niñas no tienen acceso a artículos mínimos de cuidado menstrual dentro de sus propias escuelas, y 713 mil viven sin baño ni ducha en casa.
Faltar a clase parece poco, pero se repite cada mes. Una niña que pierde algunos días en cada ciclo acumula semanas de contenido perdido a lo largo del año. Súmale la vergüenza, el miedo a mancharse la ropa delante de los compañeros y el silencio que rodea el tema. Es una cuestión de salud, de educación y de dignidad al mismo tiempo.
Tu Club no va a resolver esto solo. Pero cada kit entregado significa una niña menos eligiendo entre estudiar y cuidarse, y una familia más recibiendo lo básico con respeto.
Por qué el Club se involucra en esto
Servir a quien pasa necesidad está en el centro de la fe cristiana. Jesús fue directo al describir el juicio final: "estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis", y concluyó: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:36,40, RVR1960). Cuidar de quien lo necesita es servir a Cristo en persona.
El libro de Proverbios da la misma orden a quien tiene voz e influencia: "Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso" (Proverbios 31:8,9, RVR1960). Hablar de la pobreza menstrual, un tema que mucha gente evita, ya es parte del servicio.
Isaías describe el tipo de generosidad que agrada a Dios: "que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa" y promete que "si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz" (Isaías 58:7,10, RVR1960). La campaña es una manera práctica de vivir estos versículos.
Esta es la creencia adventista sobre el servicio, y no hace falta ser adventista para participar. La causa es humana antes que religiosa, y el Club abre las puertas a todo el que quiera ayudar.
Cómo organizar la recolección y armar los kits
Empieza definiendo la meta. ¿Cuántos kits quiere armar el Club y para quién? Cincuenta familias de un barrio, un albergue de niñas, una escuela pública cercana. Tener un número claro ayuda a difundir y a saber cuándo se alcanzó el objetivo.
Luego, decide el contenido de cada kit. Un modelo sencillo y digno suele incluir:
| Artículo | Cantidad sugerida por kit |
|---|---|
| Toallas higiénicas (paquetes) | 2 a 3 |
| Jabón en barra | 2 |
| Cepillo de dientes | 1 por persona |
| Pasta de dientes | 1 |
| Papel higiénico (rollos) | 4 |
| Champú o jabón líquido | 1 |
Para recolectar, arma puntos de acopio en la iglesia y en lugares acordados con los padres. Pide donaciones de productos sellados, dentro de su fecha de vencimiento, y nunca abiertos ni usados. Una colecta en dinero también funciona: el Club compra al por mayor y rinde más por cada peso invertido.
Reserva un sábado por la tarde o una reunión entera para el armado. Las Unidades forman una línea de producción, cada una se encarga de un artículo, y los kits salen empacados en bolsas sencillas y limpias. Evita notas que expongan a quien va a recibir. La entrega es discreta, sin fotos del rostro de nadie sin permiso.
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Tiene sentido que las Unidades femeninas tomen la delantera. Las niñas conocen el tema desde adentro y logran hablarlo con naturalidad, lo que ayuda a quitarle el peso al tabú. Deja que ellas planifiquen, presenten la causa al Club y conduzcan el armado de los kits.
Eso no aleja a los varones. Ellos cargan cajas, organizan el acopio, ayudan en la compra al por mayor, se encargan de la difusión y de la logística de entrega. La conversación con ellos es corta y clara: la menstruación es normal, forma parte de la vida de la mitad de las personas del mundo, y nadie debería pasar apuros por eso. Un varón que aprende esto temprano se convierte en un hombre que respeta.
Evita las bromas y los apodos. El Consejero marca el tono desde el comienzo, tratando el tema con la misma seriedad de una campaña de abrigo. Si el asunto es nuevo para el grupo, basta con una explicación sencilla y sin detalle clínico. La idea es despertar empatía, con el cuidado de no incomodar a nadie.
Un buen liderazgo nace de causas así. Si tu Club quiere formar Conquistadores que piensen en los demás, esta campaña enseña más que muchas reuniones teóricas.
Alianzas que multiplican el alcance
Solo, el Club arma decenas de kits. Con aliados, llega a cientos y entrega a quien realmente lo necesita. El primer aliado natural es ADRA, la agencia humanitaria adventista, que ya trabaja con familias en situación de vulnerabilidad y sabe dónde la ayuda hace la diferencia. Busca a la coordinación de ADRA en tu región antes de armar la campaña.
La Asistencia Social del municipio es el segundo camino. Los centros de referencia de asistencia social registran a familias en situación de riesgo y pueden indicar a quién entregar los kits, con confidencialidad y criterio. Eso evita que la donación caiga en manos equivocadas y garantiza que llegue a quien está en la fila correcta.
Las escuelas públicas y los albergues completan la red. Muchas directoras de escuela conocen, una por una, a las alumnas que faltan por falta de toallas higiénicas. Una conversación con la dirección abre la puerta a entregas regulares, y no solo una vez al año. Los albergues de niñas y las casas de acogida también reciben bien este tipo de apoyo.
Formaliza cada alianza con un contacto responsable y fechas acordadas. Un servicio bien articulado con la red local rinde más y dura más que una acción aislada. Vale la pena conocer también cómo ADRA y el Club trabajan juntos en otros frentes.
Registrar las horas de servicio del grupo
El servicio comunitario cuenta para varias Clases y Especialidades, y la dignidad menstrual encaja perfecto en ese requisito. Registra todo desde el primer día: quién participó, cuántas horas dedicó cada uno y qué se hizo en cada etapa.
Una planilla sencilla resuelve. Columnas para nombre, fecha, actividad (recolección, armado, entrega) y horas. El Secretario del Club consolida al final y el Director firma. Guarda fotos de los kits y del equipo trabajando, siempre sin exponer el rostro de quien recibe la donación.
Pídele a cada Conquistador un párrafo corto sobre lo que sintió. Ese registro personal sirve para la evaluación de la Clase y, más que eso, fija el aprendizaje. El servicio que no se reflexiona se vuelve solo una tarea; el servicio pensado se vuelve carácter.
Para encajar la campaña en el calendario y en los requisitos, la guía de servicio comunitario en el Club ayuda a planificar las horas con anticipación.
Cuidado, confidencialidad y lo que no se debe hacer
Dignidad es la palabra clave. Quien recibe un kit está pasando por un momento difícil y merece respeto, sin sombra de incomodidad. Trata cada entrega con la discreción que querrías para tu propia familia. Nada de exponer nombres, direcciones ni rostros en grupos y redes sociales.
No conviertas la campaña en un reflector. La foto que vale la pena publicar es la del equipo armando los kits, con autorización de todos, y nunca la de alguien recibiendo la donación. El consentimiento por escrito de los padres es obligatorio para cualquier imagen de un menor de edad.
Esta campaña es concientización y solidaridad, no atención de salud. Si una niña relata dolor fuerte, sangrado fuera de lo común o cualquier síntoma preocupante, oriéntala a buscar un centro de salud o un médico. En caso de emergencia, llama a tu número de emergencia local (en Brasil, SAMU 192). El Club acoge y deriva, pero no diagnostica.
Mantén el tema ligero y respetuoso a lo largo de todo el proyecto. Un Club que habla de menstruación sin vergüenza y sin burla ya derribó la mitad del tabú que causa la pobreza menstrual en primer lugar.