Cuando escuchas la palabra Desbravadores, tal vez pienses en un club lleno de uniformes, pañuelos y campamentos. Pero, del otro lado de la frontera, en Argentina, ese mismo movimiento tiene otro nombre: Conquistadores. Y llegó allí alrededor de 1959, con una maestra que había escuchado hablar de una idea nueva venida de Chile. Esta es la historia de cómo empezó todo.
Antes de Argentina: dónde empezó todo
Para entender cómo llegaron los Conquistadores a Argentina, vale la pena dar un paso atrás. La idea de un club para niños y adolescentes de la iglesia, con actividades al aire libre, especialidades y clases progresivas, nació en Estados Unidos. En 1946, el líder de jóvenes John Hancock ayudó a organizar un club en la ciudad de Riverside, California, y diseñó el famoso triángulo que hasta hoy es el emblema de los Desbravadores.
La idea creció rápido por California y, en 1950, la Asociación General de la Iglesia Adventista oficializó el Club de Desbravadores como una organización mundial. Fue en ese momento que el movimiento ganó uniforme, bandera e himno propios.
En Sudamérica, el primer club surgió en Perú. El 4 de abril de 1955, se organizó el Club de Conquistadores de la iglesia de Miraflores, en Lima. De ahí, la llama se fue expandiendo país por país, y Argentina no tardaría mucho en entrar en esta historia.
La primavera de 1959 en Buenos Aires
Según las fuentes oficiales adventistas, el primer Club de Conquistadores de Argentina comenzó en la primavera de 1959, en la iglesia de Florida, un barrio del Gran Buenos Aires. En esa época, esa región formaba parte del territorio llamado Unión Austral. La primera directora fue Elvira Weiss de Schmidt.
Lo que hace tan hermosa esta historia es cómo comenzó. En su propio relato, Elvira cuenta que había leído, probablemente en la Revista Adventista, que un pastor había organizado un club de conquistadores en Chile. Inspirada por eso, decidió intentar lo mismo en su iglesia. La familia Schmidt acababa de mudarse de Uruguay a Florida, y fue allí, en una escuela antigua, donde ocurrieron los primeros encuentros.
Las actividades eran sencillas y llenas de propósito: caminatas por la ruta Panamericana, conquista de especialidades y visitas a un hogar de ancianos en el barrio de Derbi, donde los jóvenes ayudaban con la limpieza y cantaban para los residentes. Pequeños gestos, grandes lecciones.
"Yo había sabido, creo que por la Revista Adventista, que un pastor había organizado un club de conquistadores en Chile."Elvira Weiss de Schmidt, primera directora, en su relato sobre el inicio del club de Florida
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Poco más de un año después de Florida, el movimiento alcanzó un lugar muy especial para los adventistas argentinos: Libertador San Martín, en la provincia de Entre Ríos, donde está el tradicional Colegio Adventista del Plata.
El 26 de octubre de 1960, comenzaron las actividades del club ligado al Colegio Adventista del Plata, con Lucas Schulz como director. Y, el 21 de julio de 1962, allí mismo en Libertador San Martín, se formó el llamado Club C.C.C., que reunía las clases de Cachorros (hoy conocidos como Aventureros) y Centinelas (hoy los Guías Mayores).
Así, en pocos años, lo que comenzó con una maestra y un grupo pequeño en Buenos Aires se convirtió en un movimiento que se fue arraigando en distintos puntos del país.
¿Desbravadores o Conquistadores? Es la misma familia
Puede generar confusión, pero la explicación es sencilla. En Brasil y Portugal, el movimiento se llama Desbravadores. En países de habla hispana, como Argentina, Perú y Chile, el nombre usado es Conquistadores. En Estados Unidos y otros lugares de habla inglesa, son los Pathfinders.
A pesar de los nombres diferentes, es todo el mismo movimiento, con el mismo emblema de triángulo, la misma idea de clases progresivas y especialidades, y el mismo objetivo: ayudar a niños y adolescentes a crecer de forma sana, con fe, amistad y amor por la naturaleza.
Por eso, cuando un club brasileño se encuentra con un club argentino en un campamento, enseguida se dan cuenta: hablan idiomas diferentes, pero viven la misma aventura.
Una historia que aún se está reuniendo
Es importante ser honestos contigo, lector: los registros más antiguos de los Conquistadores en Argentina son pocos y, a veces, se guardaron en la memoria de los propios pioneros. La misma Elvira Schmidt, en su relato, admite no recordar todos los detalles oficiales, como la fecha exacta de algunos nombramientos.
Por eso, hablamos de "primavera de 1959" y usamos las fechas que aparecen en las fuentes oficiales adventistas. Si vienes de una familia ligada a esos primeros clubes y tienes fotos, documentos o historias, ese tipo de memoria es un tesoro, vale la pena registrarlo y compartirlo con tu club.
Al final, la historia de los Desbravadores no está solo en los libros. Está viva en cada club que sigue acampando, marchando y sirviendo, de Brasil a Argentina.